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“Nada es original. Robá de dónde sea que encuentres inspiración o alimente tu imaginación. Devorá viejas películas, nuevas películas, música, libros, pinturas, fotografías, poemas, sueños, afiches callejeros, árboles, nubes, agua, luz y sombras. Robá solamente aquellas cosas que le hablen directo a tu corazón. Si hacés esto, tu trabajo (y tu robo) será auténtico.
La autenticidad es invalorable; la originalidad no existe. Y no te preocupes en ocultar tu robo. Celebralo si te gusta!. En todo caso, siempre recordá lo que Jean - Luc Godard decía: ” No es de dónde tomamos las cosas. Lo que importa es hacia dónde las llevamos”
Jim Jarmusch
Permanent Vacation es sobre la diferente búsqueda existencial de Allie, un joven trastornado, que deambula por los suburbios de Nueva York. En su extraño recorrido, se encuentra con diversos personajes, entre ellos su propia madre, encerrada en un manicomio, cuyo comportamiento -aún más insólito que el de Allie- es el resultado de la alienación de la gran ciudad, de la marginación o de la locura. Gracias al contraste de personalidades, Jarmusch consigue que yo llegue a entender la forma de proceder de Allie; y casi me parezca normal. Para mi…vuelvo a repetir, para mi, es una ópera prima de Jarmusch, es el más grande del cine independiente, en la que encuentro toda la frescura de sus siguientes películas. Lo interesante de la película no es su aspecto técnico, al fin y al cabo, es un proyecto universitario. Una cinta experimental más propia de un corto, aunque su duración corresponda a un largometraje, realizada con poquísimo dinero y que resulta muy interesante. Lo que realmente me atrae de la película es su capacidad para contarme una historia, sin dirección, sin lógica y sin un auténtico final, y que al acabar me deje con la sensación de que tiene todo el sentido del mundo y no hace falta nada más. Ahí es donde reside la magia, en no contarme nada, y parecer que me lo han contado todo.
Stranger Than Paradise, segundo largometraje del gran Jim Jarmusch, cuenta la llegada de una joven húngara a Norteamérica, la cual acompañada de su primo y de un amigo de éste, pasará por distintas aventuras y desventuras. Desarrolla y explora los detalles más simples que afectan la vida de las personas. Como si la historia no fuera la historia de los hechos que ocurren sino del intermedio entre hecho y hecho, la historia de los detalles de un momento cualquiera. Es narrativa propia de Jarmusch, es decir narrativa obtusa. No hay más planos que los necesarios, y no hay planos completamente necesarios. Todo podría cambiar y la historia no cambiaría. Como si el lenguaje cinematográfico diera la posibilidad de observar momentos que, sublimes tan sólo en la intimidad, puedan darnos placer sabiendo aún sólo dan placer cuando los hacemos nosotros. La película es en blanco y negro para poder contar absolutamente todo, olvidándose del poder de los colores y sus cambios. Imágenes capturadas de momentos indiferentes con una suma de elementos, las tomas largas dan tiempo a observar los pocos elementos y sobra el tiempo para pensar y preguntarse: ¿que mierda está pasando realmente? Es esa manía por la vulgaridad de los hechos y el azar que me hacen amar por completo a Jarmusch. La película implica observar una serie de hechos que en su conjunto nada muestran y dónde se aprecia que lo importante no es lo que esté pasando sino lo que estemos viendo, lo que vamos a sentir si olvidamos la narrativa y el lenguaje usual, si observamos atentamente el lenguaje del lenguaje. Realmente es una obra hipnótica.
Posdata: en realidad, todas las obras de Jarmusch lo son.
Clean, Shaven es una película distinta, un drama psicológico sobre un tipo desequilibrado al que todavía no conozco de nada, observa como una pelota se estrella en la ventana de su coche (más bien robado por el tipo), y una niña le observa a través del cristal. Acto seguido, una secuencia de planos que esconden gritos ahogados, me sumerge en el que podría resultar el más terrorífico de los horrores, sin mostrar nada, y causando total incertidumbre. A partir de ahí, juega sus demás cartas sin prisa pero sin pausa, otorga señas sobre el tipo Peter: los gestos de Peter, que son aclaratorios y ayudan a obtener una nueva concepción sobre él, como por ejemplo el espejo girado en el dormitorio, el tic tic siempre que sus manos entran en acción, los cortes que podrían intuir un principio de proceso autodestructivo, las intervenciones justas de nuevos caracteres, que son como una verdadera puñalada, resaltando información, la cámara descubre, con constancia, nuevos elementos. Por mantenerme en vilo de ese modo, y acercarme así al temor de Peter, con tan pulso, y siguiendo un relato que realmente me estremece, sólo merece una gran ovación, y no únicamente por el hecho de que Peter Greene traslade a la perfección su papel, con un enorme trazo y un pulso brutal, ni porque esa conclusión esté predestinada a resultar dolorosa, sino porque todo lo que se ha hecho concentrarse anteriormente en pantalla, hace que Clean, Shaven dé como resultado una película demoledora, de esos que incomodan y dejan un mal cuerpo no te puedes quitar de encima con facilidad. Lo que si, a través de esta con un resplandor de fascinación, los que piensen verla, estarán sometidos a un viaje oscuro en la mente del hombre esquizofrénico, eso realmente es una de las películas donde es mejor no saber lo que está recibiendo y sólo en tener que abrazar a ustedes para el viaje. Eso si, experimentaran sensaciones, que padecerán alucinaciones, paranoia, gran ansiedad y disociación, entre otros muchos síntomas, para llegar a comprender ese estado.
Being There cuenta una historia de lo absurdo: un hombre niño, probablemente con cierto grado de subnormalidad, que se ha pasado toda su vida protegido y tratado como lo que da síntomas de ser, sin salir apenas de su casa, viendo muchísima televisión y cuidando de su pequeño jardín, de repente se ve solo en la vida, sin su protector y obligado a abandonar el hogar. La propuesta llevada a cabo por el director Hal Ashby en la película es bastante interesante y controvertida, esto debido a que por medio de una sátira se ríe de varios de nuestros principios, o de los que decimos hipócritamente tener, es una burla constante de cada uno de nuestros dioses de papel, como lo son el dinero y la televisión y esto solo por citar un ejemplo aplicable a la película. Es bastante dura la burla que se realiza sobre la influencia que puede llegar a tener en una persona un medio de comunicación como por ejemplo la televisión, está como medio masivo de transmisión de cultura y conocimientos necesarios para descubrir exitosamente en el mundo exterior o sociedad de mercado , mediante un simple aparto receptor de televisión y en la comodidad de nuestro hogar, realizando las labores rutinarias de cualquier casa , podemos acceder a todo un mundo de conocimiento y reglas de convivencia de un determinado grupo o sociedad. El control se dedica a entretener a la mayoría de las familias con un mejor pasar económicos, que otros más desvalidos, siguiendo esta lógica Ashby logra realizar una excelente y certera profecía sobre los efectos de la televisión en nuestra sociedad de hoy. Otra tema bastante polémica que se trata en el filme es el de la incomprensión o de la sobreinterpretación, temas ambos que se abordan de forma grotesca y casi irritante para el ciudadano común u hombre ordinario referidos en algunos textos de filosofía. Recomendable.
A Thousand Years of Good Prayers cuenta el viaje que hace un hombre mayor chino a Estados Unidos, para visitar a su recién divorciada hija y acompañarla en esos momentos. Descubre un complejo mundo que en nada tiene que ver con la tranquila y anodina existencia que vivía en su país natal. Divorcios, familias desunidas, rotas e incluso inexistentes, y sobre todo incomunicación, es lo que se encuentra este hombre sencillo, perplejo ante las grandes e innecesarios que impone la vida occidental para ser feliz, cuando quizás lo más fácil es encontrar la plenitud en las cosas más pequeñas. Esta pequeña maravilla funciona con la exactitud de esas verdades universales, aquellas que todos sabemos pero que descubrimos súbitamente un día de la manera más insospechada, dando de golpe sentido a toda nuestra vida. Wang tiene la habilidad de encontrar un tono tan inexpresivo y distante como el de su personaje principal, observador pasivo de todo lo que le rodea y que intenta integrar esta nueva realidad a su vida. Vale la pena visionarla.
Old Joy es la historia de dos viejos amigos que procuran conservar un vínculo que está condenado a desaparecer. Uno de ellos lleva una vida tranquila y acomodada con su pareja, una casa, a punto de tener un hijo, relacionándose con sus vecinos, y no impide restarle importancia frente a su amigo, como si hubiese traicionado viejos principios que ambos habían establecido juntos en otro tiempo. Del mismo modo, adopta la faceta opuesta frente a su pareja, dándole a entender que apenas existe vínculo ya con su amigo y que en absoluto añora nada fuera de su vida en familia. El otro tan sólo aspira a aparcar la soledad y la miseria en la que está sumido por un par de días. Como si la vuelta a otros tiempos junto a su mejor amigo fuese la única forma que le queda de seguir adelante. La elegancia de esta película reside en lo interior que llega este planteamiento tan sencillo a pesar de que sus diálogos están muy medidos y en ningún momento abordan el tema. Éste se aborda a través de los silencios, de las miradas, los roces, el compartir la agradable sensación de un baño caliente uno al lado del otro, siendo una perra y el que visiona la película los únicos confidentes. Ambos se encuentran en tiempo muerto, una pausa en sus vidas, pues dentro de ellas y de la ciudad ya no pueden hacerlo. Tan magnífica, con una fantástica fotografía fija que hace agradables los tiempos muertos.